viernes, 29 de junio de 2012

¿Debemos preferir los alimentos orgánicos?

Al hablar de alimentos orgánicos nos encontramos con dos tendencias, una que está a favor de ellos y trata de incentivar su consumo y producción, y otra que busca desacreditarlos e intenta desalentar a quienes los compran. Antes de declararnos a favor o en contra, es importante conocer qué son exactamente y analizar, uno a uno, los argumentos de quienes emiten opiniones tanto positivas como negativas sobre ellos.

Un alimento orgánico, biológico o ecológico es aquél que ha sido producido con métodos que integran prácticas culturales, biológicas y mecánicas para fomentar el balance ecológico y conservar la biodiversidad; está libre de químicos y sustancias tóxicas (tanto reales como potenciales) para la salud del hombre. Es decir, garantiza la ausencia de transgénicos, hormonas, fertilizantes sintéticos, aguas negras, pesticidas, agroquímicos, elementos radiactivos y conservadores. 
  • La realidad demuestra que los alimentos orgánicos son más caros que los producidos de forma convencional, pero se debe a todo el “esfuerzo extra” que requieren, tanto en procesos como en certificaciones. Además, la mayoría de las empresas que los comercializan apoyan el pago de precios justos a los agricultores.
  •  En la producción orgánica, en vez de utilizar hormonas para acelerar el crecimiento y engorda de los animales, se respeta sus tiempos y ciclos vitales, logrando mayor calidad en todos los sentidos y seguridad para el consumidor.
  • No se cultivan transgénicos, respetando así las características propias de cada variedad agrícola. En contra parte, quienes apoyan a los alimentos modificados genéticamente, ponen este punto a discusión pues aseguran que mediante la agricultura orgánica sería imposible cubrir las necesidades alimenticias de la población mundial. Esta teoría está siendo refutada con nuevos estudios que demuestran que mediante el manejo e impulso correcto, una buena parte de la producción agrícola mundial podría llegar a ser ecológica.
  • Para el manejo de plagas y enfermedades, se recurre a los métodos preventivos. Una de las formas de evitar los pesticidas es el uso de flores y otras plantas que con sus colores vistosos o el aroma que despiden, atraen a ciertos insectos que a su vez ayudan a repeler a la flora y fauna nociva. Se podría decir que estas técnicas no funcionan en todos los casos e incluso que el uso de químicos difícilmente logra rastrearse hasta los vegetales que consume el hombre, pero es verdad que las personas que están en contacto con dichas sustancias sí llegan a presentar problemas de salud a mediano y largo plazo. Es cierto además que mediante la agricultura ecológica, se evita la contaminación del agua, el suelo y se ayuda a prevenir deforestaciones pues con cada ciclo se va enriqueciendo más el suelo.
  • Hay quienes piensan que los vegetales orgánicos son más propensos a la contaminación microbiológica (E. Coli, microtoxinas a partir de mohos), pero no se ha podido demostrar que haya mayor riesgo en este tipo de alimentos, ya que, entre otras razones, todos los tipos de alimentos están obligados a cumplir con las mismas normas de calidad e inocuidad y por lo general los organismos certificadores de productos orgánicos tienen normas mucho más rigurosas.
Al encontrar los sellos de distintas empresas certificadoras en las etiquetas de los productos, se tiene la garantía de que éstos cumplen con las normas de calidad establecidas para este tipo de alimentos.  Existen normas internacionales de carácter  obligatorio que  han sido creadas por los países que pertenecen a la Comisión del Códex Alimentarius de la FAO y la OMS, así como normas locales voluntarias reguladas por empresas privadas que por lo general son mucho más estrictas y por lo tanto ofrecen una mayor certeza de calidad.

  • Muchos de los defensores  de los alimentos “bio” (otro nombre aceptado internacionalmente) afirman que éstos contienen más nutrientes vitamínicos y minerales  que los producidos tradicionalmente, pero diversos estudios formales han revelado que en realidad no hay diferencias considerables entre las propiedades nutricionales de ambos tipos de alimentos.

Con los puntos revisados anteriormente se podría concluir que la producción y consumo de alimentos orgánicos tiene más aspectos a favor que en contra y que además de fomentar el comercio justo y beneficiar la salud, se garantiza el cuidado del medio ambiente, pero es aquí precisamente donde entra su principal aspecto negativo.

La escala de producción biológica de cada país no alcanza a cubrir la creciente demanda de este tipo de insumos, originando que éstos se tengan que importar. Así, al aumentar la cantidad de combustible utilizado para el transporte de los productos, queda prácticamente anulado todo el bien que se hizo al medio ambiente al utilizar prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles.

En otras palabras, lo “ecológico” que puede ser un alimento en cuanto a su producción queda invalidado por la huella de carbono (la medida de impacto de los gases de efecto invernadero) de su distribución.

No es necesario dejar de consumir productos orgánicos, al contrario, es bueno incentivar su aumento en el mercado, mientras tratemos de que sean locales y si esto no es siempre posible, al menos estar seguros de que no tuvieron que viajar grades distancias para llegar a nuestra mesa.
Lo ideal sería dirigir nuestra elección hacia los alimentos producidos y comercializados de forma totalmente sustentable y no a los que se limitan a prácticas meramente orgánicas.  No se debe olvidar que las acciones de las corporaciones están muy influenciadas por las elecciones del consumidor, así es que está en nuestras manos el cuidar de la alimentación sin descuidar el medio ambiente. 

Fuentes de información
http://www.fao.org/organicag/oa-faq/oa-faq4/es/
http://www.ams.usda.gov/AMSv1.0/nop
http://www.ifoam.org
McGill University (2012, April 25). Can organic food feed the world? New study sheds light on debate over organic vs. conventional agriculture. ScienceDaily. Recuperado 27 de junio, 2012, de
http://www.sciencedaily.com /releases/2012/04/120425140114.htm
The America Journal of Clinical Nutrition (2012); American Society for Nutrition (2009). Nutritional quality of organic foods: a systematic review
Recuperado 27 de junio, 2012, de http://www.ajcn.org/content/early/2009/07/29/ajcn.2009.28041.abstract
http://www.carbonfootprint.com













Lic. María del Carmen Gutiérrez Zamora
Gerente de Servicio del Restaurante de Alta Escuela Monte Cervino








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